miércoles, 9 de marzo de 2011

"V" de velorio

Laura_ Estoy en casa de Cristina. Acabo de llegar. Su padre ha muerto y yo tengo diecisiete años. La muerte es algo lejano para mí. Es la primera vez que vengo a un velorio. La primera vez que alguien a quién suelo ver en la puerta de su casa tomando mate y saludando a los vecinos con un guiño de ojo, ahora inerte duerme para siempre dentro de un cajón. Inerte es una palabra que aprendí hace poco y creo que sirve para esta descripción. ¿Y el mate? Su mate ¿estará por algún lado aún con yerba húmeda de la última cebada?.
Ahí viene Cristina. Ha estado llorando mucho. Lo sé porque su piel blanca está enrojecida, sobre todo alrededor de los ojos. Pero ahora no llora. Ahora me abraza. Somos muy amigas. Tan amigas que me entran ganas de llorar a mí. No sé si por acompañarla o porque de alguna forma le tenía cariño a su padre. Rara vez cruzamos más de dos palabras, pero su guiño de ojo, eso, creo que lo voy extrañar. Me dan ganas de llorar a mí. Pero no lloro. Tengo diecisiete años y sé perfectamente como aguantarme las ganas de llorar aunque después me duela la garganta.
Cris me ofrece algo de beber.
_Sí, agua, gracias
La sigo hasta la cocina. Entramos. Hay varios parientes aquí tomando té, o algún refresco, y está…ella “La viuda”. Oh oh ¿cómo se saluda a una viuda el día del velorio de su marido?
_Hola. Eso acaba de decirme ella dándome un beso sin demasiado pesar.
_Hola. Respondo. Solo eso. Sin nada. Ni pesar, ni no pesar. Solo hola.
Es la misma mujer que tantas veces he visto y me ha servido jugo de naranjas recién exprimido. Es la misma, pero tiene otros ojos ¿más grandes? No ¿Más brillantes? no. Otros.
El “_ Hola _ Hola” quedó suspendido. Viuda empieza con “v”, como vida, como vuelta, como vacío, como vaca, como vinilo. No sé porque me pierdo en hacer un listado mental de palabras que empiecen con “v”. Por suerte Cristina me alcanza el vaso (vaso también empieza con “v”) de agua, y ahora dejo de pensar compulsivamente esas palabras. Lo estoy bebiendo… y acabo de ver el mate sobre la encimera.
El mate del muerto.
_ ¿Alguien quiere tomar mate?.
_ ¿Quién dijo eso?. Nadie contesta. Pareciera que solo yo hubiera oído la pregunta. Miro a cada uno de los presentes. Sobre todo a los hombres. Desconcertada. Pero ninguno parece haber hablado. Sobre todo los hombres, no parece que hayan movido los la…oh nooo! Era una voz de hombre.